martes, enero 09, 2007

Servicio Técnico

Por motivos técnicos no he podido actualizar estos días como es debido mi blog. Lo siento mucho. A cambio, me gustaría dejar aquí un pequeño fragmento de un relato que he escrito. A ver que os parece. Si gusta, quizás lo cuelgue entero ;)

[...] Sus ojos se abrieron de repente. Se irguió de golpe, asustado, sudando como nunca había sudado en su vida, y con el corazón golpeando en su pecho como un martillo, rápida y salvajemente. Respiró fuerte y haciendo una gran cantidad de ruido, hasta que por fin logró calmar su cuerpo. “Qué raro”, pensó, una vez recobrado el aliento. “No estaba soñando con nada, no tenía ningún tipo de pesadilla. Ni siquiera ha habido algo fuera que me ha sobresaltado…y mírame. Estoy temblando totalmente. Parece que no puedo ni controlar mi cuerpo. En fin, será mejor calmarse y volver a dormir. Mañana me espera otro duro día, sólo me faltaba llegar pálido y cansado”. Apenas dos segundos habían transcurrido mientras pensaba esto cuando volvió a tumbarse en la cama, dispuesto a volver a dormir. Poco duró esta intención. No estaba sólo en aquella habitación. Notó frío, mucho frío. El sudor que antes resbalaba por su cuerpo ahora parecía prácticamente escarcha que estaba unida a su cuerpo, como la fina capa de xiada que cubre los campos todas las mañanas, con los primeros rayos de sol. Volví a erguirse y abrió lentamente y con dificultad los ojos, víctima del sopor que sentía en aquel momento. Comenzó a tiritar, y a pesar de la oscuridad, pudo ver vaho que surgía de su boca, con cada exhalación, como una nube blanca en aquella habitación ahora sombría. ¿Cómo podía ser capaz de ver el vaho en aquella oscuridad absoluta? La respuesta era simple. Donde antes estaba su habitación, oscura y silenciosa, ahora una pequeña luz parecía provenir de enfrente. Delante de su cama, como flotando, fue capaz de distinguir poco a poco una figura. Una figura humana.

Frotó sus ojos, se pellizcó…cumplió todos los tópicos habidos y por haber para saber si uno está soñando o no. Sus ojos estaban bien y el pellizco le dolió. Por tanto, no cabía duda de que aquello era real. Pero no podía ser. Delante de él, una figura flotaba amenazadoramente sobre su cama. Una figura que resplandecía con una luz propia, pero no una luz hermosa. Su cuerpo era totalmente negro, parecía una sombra, una mera proyección de luz en un objeto opaco.

Hilos parecía brotar de sus extremidades inferiores, oscuros tentáculos que bien podían asfixiarle si quisiera, o eso le pareció a él. Contempló la escalofriante visión durante un buen rato, una eternidad, bajo su punto de vista. Se detuvo especialmente en su rostro. Dónde debería de estar la cara, se encontraba un vació completo, absoluto, que amenazó con engullirle si miraba demasiado tiempo hacia él. Esto completó todavía más su sensación de desasosiego, siendo ya casi imposible mantener la calma. Su corazón iba a 1000 por hora. [...]